Menús escolares 2019-2020

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AÑO NUEVO, RUTINAS NUEVAS

Una buena nutrición y una dieta equilibrada ayudan a que los niños crezcan saludables. No importa la edad de su hijo o hija, usted puede tomar las medidas necesarias para mejorar su nutrición y formar buenos hábitos alimenticios. Tarea nada fácil, pues nuestros días están ocupados con multitud de actividades y de ofertas de comida rápida. Para evitar caer en éste tentación, os presentamos cuatro estrategias básicas para mejorar el tiempo de alimentarnos:

  1. Establecer un horario regular para las comidas en familia y dar buen ejemplo.
  2. Servir una variedad de alimentos y refrigerios saludables.
  3. Evitar las peleas por la comida.
  4. Involucrar a los niños en el proceso.
1. Comidas en familia y dar buen ejemplo

Compartir el rato de las comidas en familia es fundamental para conseguir buenos hábitos, ya que los hijos e hijas toman como referentes a sus padres, y éstos tienen la oportunidad de inculcarle costumbres.
¿Qué se considera una comida en familia? Cualquier momento en que la familia se reúna para comer; ya sean alimentos traídos de un restaurante o una cena completa preparada en casa. Esfuércese por servir alimentos nutritivos y por establecer un horario en el cual todos estén presentes.
La mejor manera de estimular al niño a comer de manera saludable es dando el ejemplo. Los niños imitan a los adultos que ven a diario. Si usted come frutas y verduras, y consume menos alimentos poco nutritivos, estará enviándole el mensaje correcto. Igual para con el tamaño de las raciones. Trate de mantener una actitud positiva frente a la comida.

2. Variedad de alimentos

Los niños, en especial los más pequeños, comen sobre todo lo que está disponible en la casa. Por eso, es importante controlar las provisiones: los alimentos que sirve en las comidas y los que tiene a mano en sus casas.
Por ello, es importante:

  • Incluyan frutas y verduras en todas las comidas, tanto crudas como cocinadas
  • Sirvan carnes poco grasas y sobre todo combinen más proteínas con otros alimentos que también son ricos; como por ejemplo huevos, brócoli, pescados, frutas secas…
  • Compre variedad de panes, con una fuente rica de fibra. Pero no se confunda, por ser integrales no engordan menos, hay que controlar las raciones de panes.
  • Limiten el consumo de grasas, evitando precocinados, fritos y bollería. Se puede cocinar los alimentos a la parrilla, horno o vapor y añadir especias o acompañar con ensaladas tanto solo de vegetales como con pastas o arroz.
  • Controlen los refrigerios muy azucarados y gaseosos, pero sobre todo la frecuencia. Si es uno o dos a la semana, puede tener menos importancia. Pero a diario, evitarlo completamente.
3. No pelee por la comida

Es fácil convertir la comida en una fuente de conflicto. Los padres pueden encontrarse en una situación en la que negocian con los niños o los sobornan para que coman alimentos saludables. Lo ideal es dar buen ejemplo comiendo de todo y enseñar a sus hijos a reconocer cuando estén saciados, siempre y cuando hayan comido un mínimo.
Igualmente, no deben preocuparse si una comida no la toman. Cuando tengan hambre pedirán comer, y ahí es cuando usted debe saber que darle.

4. Involucre a los niños

Hacer partícipes a los niños tanto de la rutina de ir al supermercado como de la elaboración y preparación de los alimentos es fundamental. A ellos les agrada y pueden conversar sobre las diferentes opciones para realizar una comida equilibrada y variada, además de ir aprendiendo la cantidad de alimentos de los que disponemos y cómo combinarlos.
Para la elaboración, puede asignarles a sus hijos tareas apropiadas según la edad. Ellos se sentirán partícipes y esos les motiva tanto para sentirse valorados como para luego querer probar los alimentos que ellos mismos han cocinado.

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